23.1.18

AROMAS


Por Raúl Barros



Una rosa mecida por el viento en aquél jardín lejano del ensueño, rozó tus manos y tembló tu ser.

Un aroma a miel, dulce, tan dulce como tu alma llegó a la mía y me produjo el llanto. Un llanto de amor, de amor sin esperanza.

¿Te acuerdas del perrito que gemía? El sabía que en el campo tan florido nuestro final sonaba cual la música triste de un arpa vieja que se oía.