12.1.18

¿Y SI TENÉS RAZÓN?


Por Carolina De Leo

—A la mierda, hay que tirar todo esto a la mierda...
—Ay Marcela, ¿qué decís? ¿Cómo vas a tirar los recuerdos a la mierda?
—Los recuerdos juntan mugre. ¿Ay, qué decís? ¿Mirá lo que es esto? ¿Vos lo ves? ¡¿Ves o no ves que todo se fue a la mierda?!
—Pará Marcela, vivís pasada... Aflojá un poco...
—¿Qué yo vivo pasada? ¿Y vos? Vos vivís en el pasado, y eso no te deja hacer nada con nada...
—Te estoy hablando bien. Pensalo. Podría ser de otra manera esto, por vos, por mí, ¡por todos!
—Que piense me pedís. ¿Qué es lo que hay que pensar..? Pensá, pensá, esa cantinela no me sirve…
—Es que si lo pensás bien tendríamos que estar felices...
—¿Felices? ¿De qué querés que esté feliz? Decime, ¿de qué?
—Feliz de la vida... De qué otra cosa se puede estar feliz...
—¡Ahhh... vos sí que me hacés reír y te merecés un monumento a la pelotudez! Mirá, de verdad no quiero pelear, te lo juro. Dejalo así porque no nos vamos a entender nunca.
—Por eso, no peleemos... Mirá esta foto... ¿te acordás? Estaba acá, en esta billetera.
¿Te acordás cuando se ponían las fotos en la billetera? No como ahora que tenés cientos en el celular, de todo y todos los que se te ocurran... Tantas fotos y no es lo mismo...
—Uhhh, si te ponés así no la terminamos más... Yo para recordar no necesito ningún objeto. Sabés que cada vez que escucho el sonido de un motor gasolero se me viene el mundo encima, el invierno encima... Basta, te pido por favor, mirá dónde me llevás... porque al final te doy bola.
—Y sí Marcela, ¡dame bola! Estos son recuerdos de toda la vida, esto nos queda para siempre. Mirá la virgencita de Luján. ¿Te acordás que a los autos nuevos los llevaban a bendecir a Luján?
—¡Ayyy, por favor, qué tristeza que me da... cosa de pobres! Nada es para toda la vida, menos los recuerdos... Vos y yo, nuestros cuerpos, van a estar helados un día, ¡y ni siquiera eso será para siempre!
—¡Ahhh, por favor, estás mal, muy mal, me dan miedo las cosas que decís!
—¿Qué, qué te da miedo?
—Que tengas razón.